El bebe de 3 a 6 meses.

El bebe de esta etapa es curioso y esta atento al mundo que lo rodea.

El entorno, las personas, mamá y papá son parte de la vida cotidiana del bebe, se ríe, busca el contacto con su mirada y disfruta cuando le hablan y juegan con él.

Cerca de los seis meses ya podrá sentarse y posiblemente introducirá algunas papillas.

Estos cambios que parecen aislados del dormir, están sumamente relacionadas. Cada nuevo acontecimiento en la vida de los niños puede producir cambios en el dormir.

El bebé de alrededor de seis meses ha comenzado a internalizar las rutinas. Es fundamental recalcar la importancia de las mismas: mantener los horarios de las comidas, del paseo, de las siestas.

Darle la última mamada o mamadera en su cuarto o lugar donde pasara la noche, con una luz tenue y, al finalizar su alimentación, acostarlo semi-despierto en su cuna.

El niño deberá acostumbrarse a dormirse por sus propios medios, es decir que él solo vaya encontrando situaciones que le permitan entrar en el sueño. Moverse tranquilo, cantarse o balbucear son diferentes recursos que los bebés utilizan.

A veces los niños presentan resistencia para dormir. Si al ponerlo en la cuna el bebe llora podemos hablarle, tocarlo, tratando de intervenir corporalmente lo menos posible, pero estando a su lado. En mi opinión no es lo mismo llorar en soledad que acompañado.

En esta etapa, los niños presentan microdespertares y pueden volver a dormir por sus propios medios, esto  dependerá de cómo logró conciliar el sueño inicial, de la posibilidad que tendrá el bebé de auto calmarse y de continuar por sí solo el sueño durante la noche

Durante el día, el bebé realiza pequeñas siestas repartidas durante la mañana y la tarde y puede dormir, en total, hasta cuatro a seis horas diarias

La Dra FrancoiseDolto*,( Psicoanalista francesa, La causa de los ninos, Ed Paidos) nos describe el pasaje natural del estado de vigilia al sueño: “Cansado por el buen rato de la velada, el bebé cierra los ojos, es depositado por su madre en la cuna y se duerme. Al despertar, antes de que el hambre imponga a gritos la urgencia de sus necesidades, el bebé con buena salud parlotea con los ojos abiertos. Rememora las actividades después de las mamadas anteriores, las imágenes visuales, sonoras, táctiles, olfativas de los objetos manipulados, las personas, las voces, trata de reavivar las percepciones de relación con su entorno…”.

Muchas veces, la transición del estado de vigilia al estado del sueño no se da tan naturalmente. Los bebés se duermen tomando el pecho o la mamadera en brazos de sus padres, quienes los adormecen para luego colocarlos en su cuna. De esta manera, el bebé, en cada despertar, quiere revivir la situación ultima, la de estar en el pecho, en los brazos, en la cama de mamá y papá y se despertará tantas veces como sea necesario para lograr su objetivo.

Es por ello que en lo referente a la cita de la Dra.  F. Dolto *, si el niño tuvo un día agradable, sin malestares ni situaciones incómodas como paseos largos, visitas ruidosas, traqueteos continuos o enfermedades, le será más fácil dormirse. De lo contrario, necesitará más de nuestra intervención para ayudarlo. Si el niño no está acostumbrado a dormirse por sí solo, llorará. Al bebé no le gusta para nada renunciar al calor de mamá y papá.

Generalmente un bebe que se duerme tranquilo en su cuna se calma fácilmente sin necesidad de levantarlo.

v  Revisar horarios y rutinas. Mantener las horas del paseo. Comidas, baño etc.

v  Promover las siestas.

v  Mantener la” hora del afloje”

v  Dar la ultima comida, pecho o biberón en su cuarto con luz tenue. Al terminar su comida acostarlo semidespierto.

v  Acompañar a su lado si lo requiere, hasta que se duerma. Interviniendo corporalmente lo menos posible.

v  Si se despierta durante la madrugada, y sino le toca comer, probar calmarlo tacándolo o hablándole.

 Niños de 7 meses a 10 meses:

El pequeño en esta etapa disfruta de participar de su entorno. Ya puede manifestar respuestas agradables o desagradables. Llora, grita, se ríe a carcajadas.

Aparece la selectividad ante las personas, ya no se calma con las personas que no conoce, prefiere ante todo a la mama y al papa. Aparece la “angustia del octavo mes”, angustia a los extraños, que puede manifestarse de día o durante la noche o en ambas ocasiones.

En esta etapa el niño ya sabe de los horarios de la casa, y por sobre todo comienza a reconocer el NO cerca de los 9 meses, “eso NO se toca”, reconoce los limites, reconoce por supuesto la hora de dormir.

En el establecimiento de los ritmos de sueño y vigilia colaboran las costumbres del ambiente, del cual dependen fundamentalmente los estímulos que el lactante recibe. El exceso de actividades y la sobre-estimulación excitan al niño y le impiden conciliar el sueño.

Cuando las interrupciones del sueño nocturno siguen siendo un problema, las siguientes sugerencias tal vez ayuden a que el niño retome su sueño.

Fomentar el acuerdo entre la mamá y  el papá .Ambos tendrán que decidir como se va a dormir, donde y a que hora.

El paso siguiente es analizar el día del niño. ¿Duerme muchas siestas? ¿Mantiene una rutina diaria más o menos pareja? ¿Ha habido algún cambio en la familia, mudanzas, enfermedades, viajes, etc.?

Seguir siempre una rutina e intentar que la secuencia sea baño-cena-sueño.

Encontrar un tiempo después de cenar para jugar con el niño, leerle un cuento, es decir, que sea un espacio de intercambio tranquilo. Así aprovecharemos la modorra después de comer para que el pequeño se vaya relajando. No utilizar la TV como chupete.

Dejar la puerta de su habitación abierta. Los niños que sufren angustia por la  separación de sus padres durante la noche se vuelven muy temerosos en espacios cerrados.

Debe dormir siempre en el mismo lugar, donde se va a despertar por la mañana. Darle la ultima comida (pecho o biberón) en su cuarto

. Ponerlo a dormir semidormido o despierto. Permanecer un ratito a su lado y probar de salir del cuarto, si el nino reclama ir junto a el pero con una actitud de “ahora a dormir

Respetarle las siestas: Hacer la misma rutina que a la noche. Cambiarle la ropa de calle por un pijama.

Conversar acerca de la angustia del octavo mes con los padres. Saludarlo al irse de casa; evitar esconderse e irse sin que él note la ausencia de la madre y el padre.

Ofrecerle un objeto transicional (muñeco de peluche, trapito, frazada) para que lo acompañe al quedarse solo. El adquirir un fenómeno transicional, generalmente un peluche o sabanita, lo hará  sentir al niño  acompañado durante la noche y le permitirá conciliar el sueño más fácilmente

El deambulador sugerencias para la etapa de 11 a 14 meses.

El niño en esta etapa está descubriendo el moverse independientemente. Puede trasladarse por sí solo hasta donde quiera. Despliega su destreza motora, es un explorador nato.

Felicitaciones!! Ya cumplio un ano ¡! Parecía que no sobreviviríamos pero lo logramos! Ahora ajustar el dormir .

Michel Fain, en el estudio realizado con Kreisler y Soule, Insomnio del primer semestre , 1978, define dos tipos de sueño: uno que tiene lugar luego de un día de satisfacciones y que permite un descanso tranquilo y es reparador, y otro que se produce luego de un agotamiento de energías durante el día y que impide un descanso tranquilo; por el contrario, en estos casos el niño se despierta varias veces durante la noche.

El sueño debe ser especialmente reparador, recuperar energías durante la noche es indispensable.

Para dormirse, el niño de esta edad debe poder reposar tranquilo, sintiéndose seguro en su entorno. El papel de sus padres o de quienes lo cuidan es el de disponer de un espacio de transición. Este espacio está dado por los rituales previos al dormir: un cuento, una canción, un juego tranquilo. El que haya un espacio de transición entre el estar despierto y el sueño le permite al niño sentirse seguro del entorno y relajarse para dormir mejor.

La mayoría de las dificultades para conciliar el sueño en el momento del dormir pueden responder a condiciones ambientales desfavorables o/y hábitos incorrectos.

Si el niño aún no duerme bien, algunos puntos como en la etapa anterior  habrá que a revisar.

Si el niño tiene varios despertares, acudir a su habitación con el mínimo posible de intervención. Tratar de no sacarlo de su cuna. Es mejor sentarse al lado de la cuna y hablarle dándole seguridad. Si el reclamo continúa, después de permanecer en la habitación por un tiempo comiencen a retirarse y a hablarle desde lejos. Finalmente, déjenlo que pruebe todos sus propios recursos. Esperen por lo menos algunos minutos antes de acudir a su habitación.

La independencia, para el niño es algo emocionante y gratificante. Ser capaz de manejar por sí mismo la situación por la noche ayuda al pequeño a adquirir una imagen positiva de sí mismo y le da una verdadera sensación de fortaleza. Los padres pueden promover esa sensación de logro acompañándolo emocionalmente durante el día.