Ahora si a correr!! Nuestro pequeño descubrió su cuerpo. Puede caminar solito, subir un escalón y otro, hasta finalmente correr y nosotros tras él.
Hora de alejar todos los adornos valiosos, proteger escaleras y rincones y prevenir accidentes.
Esta hecho un monigote que imita, habla y nos seduce constantemente.
Claro esto también vale a la hora de dormir.
Se opondrá. No querrá dejar su lugar para irse a la cama, entonces pues a mostrarle quien decide.
Si está acostumbrado a las rutinas y se mantuvo la conducta del dormir, esto resultara fácil. Basta con decir A dormir”, acompañarlo a su cama, contarle un cuento y un “chau hasta mañana.”
Si esto no sucede, revisar primero los límites del día y las rutinas. A esta edad uno se puede poner con una actitud más enérgica y enfatizar un A DORMIR!! y sostenerlo.
Llevarlo a su cuarto, leerle un libro y comenzar la retirada.
Si se queja o llora mucho, podemos permanecer unos minutos en el cuarto, sentados en un rincón. Sin hablar, sin tocarlo y después nos vamos hablándole desde afuera.
La mayoría de las dificultades para conciliar el sueño en el momento del dormir pueden responder a condiciones ambientales desfavorables o/y hábitos incorrectos.
Un análisis adecuado de los factores antes mencionados suele mejorar el dormir de los pequeños.
Si el niño tiene varios despertares, acudir a su habitación con el mínimo posible de intervención. Tratar de no sacarlo de su cuna. Finalmente, déjenlo que pruebe todos sus propios recursos. Esperen por lo menos algunos minutos antes de acudir a su habitación.
Esta etapa suele contar con el cambio de lugar de dormir: el pasaje de la cuna a la cama o la retirada de los barrotes. Este hecho marca un grado de independencia del niño, motivo por el cual el sueño puede modificarse hasta que se adapte al nuevo espacio.
Encontrarás más información sobre el tema en el libro “El pícaro sueño” de la Dra. Marisa Gandsas.