El sueño se ve ampliamente influenciado por los hábitos alimenticios.
El sueño del recién nacido hasta los tres meses esta muy ligado a la alimentación. Los horarios en esta etapa son al principio desorganizados, el bebe come cada dos o tres horas y es su necesidad de alimentarse lo que lo despierta. El mismo ritmo permanece durante todo el día.
Alrededor de los dos meses el bebe puede realizar una pausa nocturna de cuatro horas y se despierta llorando para recibir su alimento.
A los seis meses el niño comienza a comer sus papillas, primero cerca del mediodía y continúa con el pecho o biberón cada tres o cuatro horas. En esta etapa el pequeño puede despertarse de noche una o dos veces con deseos de comer.
Alrededor del octavo mes los niños ya almuerzan y cenan. Suelen recibir una ración extra de leche antes de irse a dormir, motivo por el cual el bebe esta en condiciones de pasar seis u ocho horas sin comer. Si llora durante la noche los papas pueden intentar calmarlo utilizando otro recurso diferente al darle leche. Recordemos que durante esta etapa el bebe esta atravesando la angustia de separación y puede requerir más presencia por las noches.
A los diez u once meses, el pequeño ya esta preparado para dormir toda la noche sin necesidad de alimentarse. Esto no quiere decir que no se despertará durante la madrugada. Si esto sucede revisar sus rutinas, horarios, modo de irse a dormir y descartar como primera causa el hambre, eso siempre que haya cenada correctamente.
Muchas veces los papas continúan alimentando al bebe durante la noche y esto produce un hábito incorrecto: comer en la madrugada. Muchos niños aunque no tengan una necesidad de alimentarse, si al llorar mama y/o papa acuden y le dan una “lechita” quien podría decir “no” frente a este mimo. Entonces sugiero en esta etapa no dar más “lechitas” y recurrir a otras opciones, de esta manera no se asociará el despertar nocturno con el hábito de comer.
Después del año de vida, el niño no necesita comer durante la madrugada. Generalmente ya recibe las cuatro comidas básicas: desayuno, almuerzo, merienda y cena; reforzado todavía por una ración extra de leche previa al dormir.
Desde del año y medio, dos años en adelante, el pequeño podrá conciliar el sueño sin necesidad del hábito de tomar leche previa al dormir.
El niño más grande ya disfruta de comer todo tipo de variedad de alimentos durante el día. La cena debería ser el ultimo momento de ingesta, de esta manera estamos también cuidando sus dientitos. El recibir leche u otro alimento dulce previo al dormir, significa que el azúcar permanezca en la dentadura y facilite la aparición de caries.
Conclusión: Los niños necesitan alimentarse durante la noche hasta el primer año de vida, como momento limite. De pequeños requerirán dos veces por madrugada hasta ir espaciando las comidas. Después del primer año de vida ya no necesitan alimentarse durante la noche. Si el pequeño persiste comiendo, es porque se ha instalado el hábito de alimentación nocturna y es preciso que lo deshabituemos al mismo. Así podrá dormir y descansar toda la noche.